Por Juan Antonio Pizarro, CEO Periplia

Si los cambios del mundo contemporáneo han transformado, y están transformando, a empresas y a trabajadores, es apenas lógico que las relaciones de trabajo entre unas y otros también se hayan transformado o se estén transformado. A continuación presento cinco de estos cambios y algunas de sus consecuencias:

 1. Se basan en resultados

En las nuevas relaciones no se “alquila” el tiempo de la persona, se compran resultados, con lo cual gana tanto la empresa como la persona: la empresa obtiene productividad y la persona percibe de acuerdo a los resultados que genera. Desde el punto de vista de la persona, se elimina una vieja inequidad de pagar lo mismo a las personas que ejercen el mismo trabajo sin considerar las diferencias en productividad.

2. Parten del talento de las personas

La selección de las personas se realiza buscando el mejor ajuste a los requerimientos del negocio de la empresa. La persona no es simplemente la mejor capacitada o la más inteligente, sino que debe compartir los valores y objetivos de la empresa y encontrar en ellos un factor de crecimiento y de progreso tanto personal como profesional.

3. No pretenden ser eternas

La relación no es para toda la vida, aunque nada impide que lo sea si tanto empresa como individuo encuentran valor en prolongar esa relación. El que no sea para toda la vida puede impedir que las partes se acomoden a la situación. La empresa querrá mantener a una persona que le da crecimiento y rentabilidad, y la persona querrá quedarse en una empresa que explota su potencial, le permite crecer y lo recompensa adecuadamente. Si la relación tiende a estancarse, un mercado creciente, ávido de talento, lo impedirá de una forma u otra.

4. Los jefes actuales son otra cosa

Si bien los jefes siguen existiendo su poder no nace de la jerarquía, sino de su capacidad, de sus competencias. Su capacidad más importante es entender el negocio y lo que hay que hacer para hacerlo crecer de manera rentable. Sus competencias lo deben llevar a crear equipos de alto rendimiento, integrados por personas capaces, motivadas y comprometidas, que saben lo que hay que hacer para lograr esos resultados y que lo hacen un día sí y el otro también. Más que ordenar, el jefe muestra el camino, aunque se reserva la capacidad de tomar decisiones cuando lo requieran las circunstancias.

5. Están basadas en el potencial más que en la experiencia

No se contrata solamente experiencia, se contrata potencial. Los simples ejecutores de órdenes van muriendo para dar paso a los que contribuyen con sus conocimientos, actitud y ganas de hacer las cosas. Y estos están en todas partes, no solo en ciertas áreas de la empresa. Los innovadores pueden estar, mejor aún, deben estar en la línea de producción, en contabilidad, en finanzas, recursos humanos o mercadeo.  El tenerlos por todas partes tiene un efecto importante: la posibilidad de rotar personas por distintas áreas de la empresa lo que les da un mayor conocimiento del negocio y la posibilidad de enriquecer el mismo con distintas perspectivas del mismo.

Estos cambios han ocurrido a una velocidad mayor en aquellas empresas que son conscientes de la importancia de adaptarse y cambiar para “sacarle jugo” a las oportunidades que ofrece un mundo diverso y globalizado. Las otras, las que no lo han hecho, están desperdiciando esas oportunidades, para perjuicio propio y para perjuicio de sus empleados.

 

 

mayo 8, 2015