Por Pilar García.


Son muchos los Tips que existen para que las personas cada día trabajen mejor, más contentas y se pongan la camiseta de la organización. Acá 5 conceptos clave en la construcción del bienestar laboral.

 

 

Motivación

 

Cada vez son más los factores que motivan a las personas para hacer bien su trabajo. Ya esa responsabilidad no recae solamente sobre el sueldo. Hoy se habla de otro tipo de salarios: el bienestar, aprendizaje, crecimiento, retos, reconocimiento y autonomía. Más aún siendo una era tan cambiante en cuanto a avances tecnológicos que parecen, poco a poco, reemplazar al talento humano por la automatización.

En la construcción del compromiso de su equipo de trabajo, el primero cimiento es el bienestar. Cuando la gente está bien, se siente cómoda y tranquila, se sabe valorada y tenida en cuenta, y le ilusiona llegar a trabajar, se puede decir que se está logrando la tarea. Periplia enumera 5 acciones para que sume más y más razones de bienestar:

Observe. Se trata de ver con atención cada detalle. Una gran organización para trabajar es un cúmulo de detalles físicos, emocionales, organizativos, de relaciones, de capacidad de respuesta que dependen de nuestra capacidad de entender, profundizar y mantener. Observar no es una actitud pasiva, sino el principio de la acción con información fresca de lo que pasa en el día a día.

Mire a los ojos. Cuando miramos a los ojos a las personas estamos realizando muchas cosas de las que no somos conscientes en el momento: reconocemos a la persona que está frente a nosotros, nos conectamos con ella tendiendo un puente visual y transmitimos confianza y seguridad.

Converse. En el fondo eso es una empresa: habitar en compañía de otros en una conversación permanente sobre la organización, sus objetivos, la mejor forma de lograrlos, etc. Estas conversaciones, dentro y por fuera de las empresas, se vuelven acciones, mediciones, transformaciones, nuevas

acciones. En la medida en que las conversaciones dentro de la organización sean más amplias y profundas, más involucrados y participativos van a ser quienes intervienen en las mismas.

Acérquese. Hoy día las empresas exigen una relación más cercana y abierta entre las personas que la conforman y entre ellas y sus distintos stakeholders. Pero muchas veces las jerarquías y formalismos generan distancia. Busque que se creen relaciones más informales para generar ambientes donde las personas puedan participar más creativamente en los distintos procesos.

Ríanse. Alguna vez dijo un Premio Nobel cuando le preguntaron cómo medía el éxito en su laboratorio: “Por la cantidad de risas que escucho”. Un equipo de trabajo comprometido que consigue resultados en un gran ambiente de trabajo tiene esa característica: goza y disfruta haciendo lo que hace y logrando lo que logra. Y cuando eso ocurre el mejor medidor es la risa. Si su equipo se ríe, va por buen camino.

Estas cinco máximas encajan a la perfección con lo que bien concluye David Lee, líder de innovación en Silicon Valley, en una de esas sensacionales charlas de TED: “hacer que cada día sea un sábado”. Esa es, según Lee, la única solución posible para contrarestar la avalancha tecnológica con la que los robots nos van a desplazar cada vez más en el mundo laboral. Dice que debemos darle la vuelta al paradigma y redescubrir lo que verdaderamente nos hace humanos para reinventar las fuentes de empleo. En pocas palabras, consiste en dar rienda suelta a la imaginación, a los talentos ocultos y a las pasiones de cada uno.

En general el concepto de los trabajos está acotados a funciones específicas y al talento humano se le paga por las horas dedicadas a una labor en particular. Lo cierto es que esos oficios puntuales van a ser los primeros reemplazados por robots. Así que el enfoque eficaz y creativo está en darle más peso a las habilidades y al aporte de cada persona que a las tareas en sí mismas. “Esas acciones repetitivas y mecánicas dejémoselas a los robots”, dice sabiamente Lee.

¿Qué nos hace humanos? Sin duda respondernos preguntas como: ¿Qué soy bueno haciendo? ¿Qué actividades de trabajo me gusta más hacer? ¿En qué labor creo ser la mejor persona para hacerlo? ¿Qué cosas me llenan de energía cuando las hago? ¿Cuáles son las prioridades de mi vida y cómo puedo encajarlas en mi trabajo? ¿Cómo sería mi oficina favorita? El camino inteligente consiste en dejar de decirle a las personas qué hacer para preguntarles qué quieren y pueden aportar al trabajo.

Esta apertura a la iniciativa individual también la menciona Jeff Weiner, CEO de LinkedIn, cuando habla de las tres características de las personas con las que más disfruta trabajar: aquellas sueñan en grande, saben bien cómo hacer lo suyo, pero sobre todo que saben cómo divertirse. Sí, se trata al final de divertirse, en lo que coincide Lee cuando dice que la gente debe ser siempre en su trabajo como es los sábados.

Los sábados sale a flote lo mejor de los talentos de cada cual. Emergen artistas, carpinteros y atletas de personas que el lunes vuelven a ser un cargo como “especialista junior en recursos humanos” o “analista de sistemas 3”. Miles de personas en el mundo viven vidas aburridas con trabajos aburridos, los títulos cotidianos muchas veces limitan. Así es que si se invita a la gente a siempre a dar más, a innovar, crear y soñar, los resultados van a ser sorprendentes. Que los lunes sean sábados. ¿Puede haber algo más descriptivo?

*Crédito de la imagen: Diseñado por Freepik

 

noviembre 21, 2017