Por Pilar García.


Encontrar el lugar ideal para desarrollarse laboralmente no es una tarea fácil. Sentirse cercano a una compañía depende en muchos casos de la capacidad de ésta para dirigirse a su mercado y de la preocupación y el interés que emplee para crear una imagen positiva frente a la gente que desee pertenecer a ella.

 

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Atraer talento humano es una gestión que las compañías incentivan conforme maduran. En este proceso se enfrentan a retos importantes, en la construcción de un equipo que genere los mejores resultados. Por ello, contar con los mejores y más comprometidos permitirá ensamblar a la perfección un grupo ganador.  Brindar un clima organizacional óptimo y generar relaciones de respeto y comprensión se convierten en un verdadero diferencial competitivo.

Un ambiente de trabajo distendido logra cosas inimaginables. En su experiencia, Periplia halló que el buen clima organizacional es el punto de partida para generar en los talentos que desea atraer cada empresa según su criterio, la sensación de confianza y credibilidad que les impulsará a querer pertenecer a un equipo de trabajo y ¨ponerse la camiseta¨ en pro de los intereses colectivos. Una cadena construida desde el respeto mutuo y el reconocimiento por el esfuerzo de cada eslabón no se romperá jamás.

Trabajar debe entenderse como una cuestión de compromiso y no de cumplimiento, de esta manera, la cultura de la sonrisa, el agradecimiento y el valor de las personas por sus calidades y cualidades harán que la motivación y el sentido de pertenencia lleguen a su punto cumbre. Si un talento encuentra a un líder que lo guíe y el proyecto grupal que persiguen lo seduce, seguro tomará la decisión de iniciar labores allí y alcanzar los objetivos propuestos.

Cada trabajador tiene sus propios objetivos y espera de la empresa para la que trabaja el apoyo para conseguir sus sueños y crecer personal y profesionalmente. Acompañarlo en este proceso y brindarle las facilidades para lograrlo es un deber. Esta alianza de confianza es el motor para que todas las mañanas este colaborador desee ir a su trabajo y dé lo mejor de sí. No podemos dejar de lado otro elemento fundamental que hace parte de este juego motivacional y que le ayudará a  obtener grandes resultados: el desarrollo personal. Abrir espacios para el mejoramiento y potencialización de las capacidades, permitiendo además que sus colaboradores tengan responsabilidades y a su vez se sientan más comprometidos en el rol que desempeñan, es otra manera de impulsar el crecimiento y generar en el equipo, la certeza de estar en el lugar adecuado. La competitividad no se puede descuidar y es un compromiso de todos.

En Colombia las compañías toman cada vez más en cuenta lo que piensa, quiere y exige cada miembro de los equipos. Por ejemplo, el Grupo Bancolombia continúa a la vanguardia como una de las empresas nacionales con mejores índices en la gestión de talento humano, según datos aportados por la revista Dinero el año anterior. Su clave es mantener una posición en la que no hay nada más importante que las personas y su bienestar.

Para este gigante, las metas más relevantes son las que están planteadas en pro de defender el desarrollo de una cultura humanista y de alto desempeño de las personas. De esta manera, buscan incentivar acciones de carácter emocional, logrando que sus colaboradores hagan parte de ecosistemas de trabajo innovadores en los que son escuchados y  las reglas de juego se construyen de manera colectiva.

La construcción de estos ecosistemas empieza con la adjudicación de responsabilidades por parte de los líderes a los suyos, sin ejercer presiones sobre el desarrollo del proceso. Les permiten crear comités para proponer ideas y políticas laborales internas que se traducen en bienestar y comodidad para el equipo, sin la necesidad de una evaluación externa o de sus jefes; los mismos integrantes de estos grupos serán quienes determinen si lo que se propuso en el área se cumplió. Una manera diferente de empoderar y gestionar al equipo, sin imposiciones.

El propósito de la vida es ser feliz.  Todo aquello que nos motiva y nos mueve por dentro debe servirnos para entender que el lugar en el que estamos hoy debe estar en la ruta del sitio al que queremos llegar mañana. Si la labor que realiza en la actualidad en la compañía para la que trabaja no le brinda una sonrisa, quizá sea el momento de replantear sus prioridades y buscar nuevos horizontes. De lo contrario, si siente en su interior la llama encendida de la pasión por lo que hace, mantenga vivo el fuego y hágase  el firme compromiso de ser mejor cada día.

La cultura del buen clima organizacional fundamenta y articula la atracción y retención de los mejores jugadores del equipo, ellos darán todo por ser ganadores. Ahora depende de la compañía dirigir todas estas buenas intenciones y dar las herramientas para que el equipo esté a gusto y sienta admiración y respeto por la empresa.

 

*Crédito de la imagen: Diseñado por Freepik

abril 2, 2018