Gestión de desempeño para lograr los objetivos corporativos
Gestión de desempeño para lograr los objetivos corporativos
enero 19, 2015
la importancia del departamento de recursos humanos
La importancia del departamento de Recursos Humanos
abril 24, 2015
Otros articulos

Hay que hacer divertida la gestión de desempeño

la gestión de desempeño

la gestión de desempeño

Por Juan Antonio Pizarro

Para algunas personas, generar una relación amable con la gestión de desempeño puede sonar tan complicado como la cuadratura del círculo. Pues para ellas, este es un proceso que sabe a lo que a los niños le sabía la Emulsión de Scott. La sola descripción, aceite de hígado de bacalao, ocasionaba arcadas, ganas de trasbocar y más de un regaño.(*)

La gestión de desempeño, a pesar de su nombre, no tiene por qué producirnos los mismos efectos. Puede ser divertida, no en el sentido cómico de la palabra, sino en el sentido de algo que produce gusto y deja un buen sabor, como el que dejan las buenas conversaciones.

Un diálogo animado con el desarrollo profesional

El procedimiento para desarrollar esta acción, debe ir acompañado de fluidez, puesto que es una conversación que se prolonga y enriquece en el tiempo. Al pensar la gestión del desempeño como un diálogo, le estamos quitando el elemento burocrático que la hace tremendamente aburrida: un instrumento que tenemos que llenar para complacer a la alta dirección o, lo que es peor, para complacer al área de Recursos Humanos.

El instrumento es solo eso, una herramienta para universalizar, estandarizar y recoger las conversaciones, desproveyendo los objetivos organizacionales primarios y otorgándole mayor valor al proceso creativo de un diálogo abierto, y constructivo en doble vía . En ese sentido, es algo necesario pero no necesariamente divertido. La conversación, también necesaria, no solo puede sino debe tener elementos que la hagan divertida.

¿Cuáles son esos elementos?

La conversación inicial debe girar en torno a ejes sobre los que se construye cualquier modelo de gestión de desempeño: la empresa y las personas. La empresa, vista con sus ventajas competitivas, valores, objetivos y estructura; al rol de trabajador en la empresa, a sus propios valores y objetivos, su compromiso en el trabajo, su carrera y cómo la puede potenciar dentro de la empresa; a las metas laborales del trabajador alineados con los objetivos de la empresa para hacer realidad estos últimos; a las competencias y los recursos necesarios para completar exitosamente las metas individuales; y, finalmente, a la forma como se va a medir el logro de los objetivos y las consecuencias de alcanzarlos o de no hacerlo.

Hablar, platicar como dicen los mexicanos, sobre una organización, un cargo, un trabajo que nos gusta es siempre divertido. Ahora, si no nos gusta, nunca va a ser divertido, caso en el que tenemos solo dos caminos: uno, dejar ese trabajo que no nos satisface, el otro, tomarle gusto a lo que hacemos. El gran poeta alemán Goethe lo dice mejor: “La bendición de la vida consiste no en hacer lo que nos gusta, sino en amar lo que debemos hacer.”

La otra ventaja de hacer de la gestión de desempeño una conversación permanente, extendida en el tiempo, es evitar sorpresas en el momento de la evaluación del desempeño y garantizando el cumplimiento de los objetivos organizacionales. En el ámbito del trabajo, las sorpresas tienden a no ser divertidas, y menos cuando se trata de evaluar el desempeño de alguien. Si ese desempeño no ha sido objeto de un seguimiento, que se refleje en conversaciones entre jefe y reporte (**), la posibilidad de sorpresas por diferencias en la percepción sobre el desempeño de este último, son muy probables.

Si usted y su empresa quieren hacer más productivo (y divertido) el proceso de gestión de desempeño con un método y una herramienta que son efectivos, no dude en contactarnos al +571 5108038, al correo talento@periplia.com o a través de nuestra página www.periplia.com.

(*) Un publicista moderno posiblemente mente se habría opuesto a este nombre, aceite de hígado de bacalao, por considerarlo poco atractivo. Yo, por el contrario, creo que tenía un gran efecto en las mentes de nuestros abuelos y padres: algo tan feo debía tener efectos positivos para los niños.

(**) Prefiero este término al de subordinado o empleado, pero usted lo puede reemplazar por uno de ellos o por otro que se ajuste mejor a la cultura de su empresa.