Por Juan Antonio Pizarro, CEO de Periplia

 

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En la Edad Media, el monje franciscano Guillermo de Ockham postuló lo que luego ha sido conocido como la Navaja de Ockham: “Cuando dos o más explicaciones se ofrecen para un fenómeno, la explicación completa más simple es preferible; es decir, no deben multiplicarse las entidades sin necesidad.” Postulado que ha sido fundamental para el desarrollo de distintas ciencias como la biología y la física.

En América Latina, en general, y en Colombia en particular, no somos muy afectos a la Navaja de Ockham. Por el contrario, nos encantan las explicaciones complejas a los fenómenos y a los hechos, entre más enrevesadas y complicadas mejor.

Un ejemplo cercano es el proceso de paz actual que llevan a cabo el Gobierno Nacional y las Farc, que al paso que va parece que va a durar más tiempo que el propio conflicto.

Otro ejemplo son las investigaciones rigurosas y exhaustivas que, sin duda alguna, van a ordenar las autoridades en torno a la pésima alimentación escolar en ciertos colegios y departamentos. Investigaciones que van a terminar, como todas las que se desarrollan en este país, sin hallar culpables y sin lograr soluciones, mientras los niños continúan comiendo la comida pobre y descompuesta que les dan en las peores condiciones sanitarias posibles.

Por el contrario, las explicaciones simples mueven a la acción. En el área de Recursos Humanos hay dos explicaciones simples que me encantan. La primera es la definición de cultura de Ulrich: “Cultura es la forma como se hacen las cosas en la empresa.” Así de simple, sin disfraces. Si los procesos de la compañía son demorados, exigen llenar todo tipo de formas y obtener innumerables autorizaciones, la cultura es burocrática y enfocada en si misma. Si por el contrario, los procesos son rápidos, la información se pide una sola vez y las personas tienen la capacidad de decidir frente al cliente, se trata de una cultura ágil enfocada en los clientes.

La otra es la caracterización de AON del compromiso. Lo hace con tres palabras que en inglés son: Say, Stay, Strive. Las que he traducido por: Dicen, Duran y Producen[1].

Las personas muy comprometidas hablan muy bien de su trabajo y de su empresa con los clientes, con sus compañeros de trabajo, con su familia y con sus amigos y conocidos. Y lo hacen con pasión.

Las personas muy comprometidas duran, permanecen en la empresa pues la labor que desarrollan tiene sentido para ellos y les gusta. Además les gusta el entorno donde desarrollan su trabajo: sus jefes, sus pares, sus compañeros de trabajo, sus clientes, etc.

Y, por último, las personas muy comprometidas producen resultados para la empresa y para ellos mismos. Resultados que se traducen en progreso para ambos: la empresa y la persona.

Como me señalaba alguien en un comentario reciente, este compromiso para que sea real debe ser reciproco: la empresa también tiene que decir, durar y producir para sus empleados.

 


[1] Esta última me ha costado trabajo pues “Strive” tiene connotaciones que “Producen” no tiene, por lo cual estoy abierto a sugerencias.

agosto 14, 2015