Por: Juan Antonio Pizarro CEO Periplia

Tomar vacaciones bien tomadas es un arte que no todo el mundo aprende, especialmente algunos jefes. A muchos les cuesta desprenderse de sus responsabilidades y quieren mantenerse en contacto todo el tiempo para saber qué está ocurriendo y tomar las decisiones claves. La mayoría no deja una persona encargada de su puesto durante esas vacaciones. Con  esta actitud, los mensajes que  transmiten a su equipo y al conjunto de la empresa son claros: uno, no confío en las personas de mi equipo para que funcionen sin mí; dos, como no confío en ellos, no he desarrollado sus competencias como líderes; tres, no hay dentro del equipo una sola persona capaz de reemplazarme en mis ausencias temporales o definitivas.

El otro mensaje que queda claro y fuerte cuando no dejamos a una persona encargada durante nuestras vacaciones, pero que seguramente no queremos escuchar, es el de nuestra propia inseguridad como jefes y como líderes. Un líder seguro ha desarrollado personas seguras en las que confía para que tomen las decisiones acertadas porque les ha dado la oportunidad en el pasado para hacerlo; incluso, también para reconocer que la decisión que deben tomar los sobrepasa, momento en el cual ellos lo van a llamar para consultarle acerca de lo que deben hacer, interrumpiendo de manera válida sus vacaciones.

Las ventajas de dejar una persona encargada de su puesto durante las vacaciones son muchas, entre  las que vale la pena destacar:

  • La persona delegada ejerce las funciones por un tiempo no muy largo, pero suficiente para entender cómo se hace el trabajo.  Esto le ayudará a tener una visión más amplia de su trabajo y de la función del área dentro de la organización.

  • Al regresar, el jefe puede revisar con la persona encargada lo acontecido para darle retroalimentación sobre las decisiones tomadas, lo que estuvo bien y lo que puede mejorarse.

  • Se abre una oportunidad para que la persona desarrolle las relaciones que tiene con el resto del equipo y con personas de otras áreas desde una nueva perspectiva, relaciones que bien desarrolladas pueden traer beneficios y ventajas tanto para ella como para el equipo.

  • Es una oportunidad inmejorable para reconocer el buen trabajo que la persona delegada está realizando y el potencial que tiene, así como darle una mayor exposición frente al resto de la empresa.

  • En una compañía en la que trabajé, no todo el mundo dejaba una persona encargada del puesto durante sus vacaciones, por lo que lo hicimos una política de obligatorio cumplimiento. No solo debía dejar una persona encargada sino que además debía comunicarlo al conjunto de la empresa de manera que todos supieran a quién dirigirse para lo relacionado con su cargo.

(Tomado del documento “Diez Ideas”, Periplia, 2014)

julio 3, 2015