Por Juan Antonio Pizarro CEO Periplia

“Rito es una palabra con origen en el término latino ritus. Se trata de una costumbre o ceremonia que se repite de forma invariable de acuerdo a un conjunto de normas ya establecidas. Los ritos son simbólicos y suelen expresar el contenido de algún mito.”

Cuando pensamos en ritos normalmente los relacionamos con las prácticas religiosas, sin pensar mucho en que son esos ritos los que las nutren y les permiten subsistir a través de los siglos. Pero los ritos no están restringidos a las prácticas religiosas, por el contrario son parte importante de todas las culturas. Ritos son las elecciones que cada cierto tiempo ocurren para elegir los gobiernos en las democracias; ritos son las bienvenidas que se hacen cada vez que entra a la universidad una nueva camada de primíparos; ritos son los carnavales que cada año se celebran en ciudades como Barranquilla.

Los ritos cumplen con fines precisos: identificar y unir a las personas de una comunidad; ratificar comportamientos y valores importantes para esa comunidad y transmitirlos a las nuevas generaciones; lograr objetivos críticos para la supervivencia de la cultura y de la comunidad; y, dar confianza y seguridad a los miembros de la comunidad.

En el manejo del talento humano de las organizaciones no solo debemos tener políticas, sino establecer ritos que cimienten y fortalezcan esas políticas. Cuando en los años ‘90 del siglo pasado iniciamos la medición del clima laboral en Celumóvil, lo hicimos implantando ciertos ritos que facilitaron el proceso y que permitieron alcanzar niveles de satisfacción por encima del 90% a través de muchos años.[1]

¿Qué tipo de ritos establecimos? Uno: que la encuesta la respondían todas las personas de la organización en un día y una hora previamente definida, lo que nos permitió llegar a niveles de respuesta superiores al 96% de todos los empleados de la compañía. La firma extranjera, socia de Celumóvil que nos convenció de la importancia de medir el clima, lograba participaciones por debajo del 75% y se demoraba dos o tres semanas en recoger la información.

El rito de contestar todos el mismo día y a la misma hora se hubiera diluido por inconsecuente si no se hubieran establecido otros ritos:

  • Comunicar los resultados tanto de la empresa, como de las distintas áreas y equipos de la compañía.
  • Reunir a los equipos para discutir los resultados, diseñar planes de mejoramiento e implementarlos.

No tener ritos mata los procesos mejor intencionados, como en el caso de una empresa que desplegó a nivel global una selección de los talentos con mejor desempeño y proyección. La promesa, que sirvió de zanahoria para el proceso, fue que la lista de los seleccionados sería discutida por el Comité Ejecutivo de la compañía para darle visibilidad a los seleccionados y establecer planes de carrera para explotar su potencial. El proceso se realizó en un par de meses, pero la lista de los seleccionados no se sometió al Comité Ejecutivo. Resultado: el proceso nunca volvió a ejecutarse y las promociones volvieron a hacerse a dedo sin tener en cuenta ni el desempeño ni el potencial de las personas.

Por todo esto, si su empresa quiere que las personas confíen en los resultados de los procesos de su organización, los ritos constituyen elementos clave que les dan sustento, credibilidad y continuidad.

 

 

 

 



[1] Incluso en temas donde la calificación es normalmente baja como los salariales alcanzamos niveles de satisfacción por encima del 75% no en una ocasión sino en varias.

junio 26, 2015