Por Juan Antonio Pizarro, CEO de Periplia

 

Blog - Agosto 28

DeviantArt/Two-Way Traffic by tfavretto*

 

A raíz de este breve escrito sobre el compromiso que publiqué hace poco en Facebook[1]:

“La gente comprometida:

1.- Quiere, necesita ganar para ella misma y para la empresa. Por eso su productividad es más alta que la de los no comprometidos.

2.- Tiende a cuidar mejor los bienes de la empresa, lo que no siempre es equivalente a gastar menos pero siempre es igual a ganar más.

3.- Ve el lunes como un gran día.

4.- No se va de donde está contenta, de donde tiene oportunidades de crecimiento personal y profesional.

5.- Transmite su pasión, su entusiasmo a sus compañeros de trabajo y a sus clientes.”

 

Recibí este comentario de David Dallos:

“PERFECTO, PERO EN DOBLE VIA”

 

Y esta fue mi respuesta al comentario de David:

“Totalmente de acuerdo: el compromiso de las personas con la empresa debe ser reflejo del compromiso de la empresa con las personas.”

 

Las empresas modernas saben que el compromiso no es lo que los gringos llaman un “given”, como lo era en otras épocas: algo que se daba automáticamente por el solo hecho de contratar a una persona pagándole un salario. Hoy ese compromiso hay que ganarlo. Y solo se gana como respuesta al compromiso demostrado de la empresa con la persona.

Las relaciones de trabajo, al igual que los matrimonios modernos, deben ser eternos mientras duren. La exigencia entonces no debe ser que dure toda la vida, pero sí que, mientras dure, entregue valor para las dos partes: empleado y empresa.

Si la empresa quiere que sus empleados le entreguen sin ambages, mientras dure la relación de trabajo, su talento, capacidad y dedicación, tiene que brindarles una organización y un ambiente de trabajo adecuado para que ellos se desarrollen como profesionales y como personas. Esto permite a las dos partes percibir todo el valor que deben recibir durante el tiempo que están juntos y capitalizar ese valor: la empresa con mejor organización, mejores productos y mejor servicio y el empleado con un mayor nivel de empleabilidad[2].

La persona puede usar su empleabilidad para desplegar una carrera dentro de la misma empresa, para buscar y encontrar trabajo en otra o para ponerla al servicio de su propio emprendimiento.

Muchas empresas, enganchadas en el pasado, temen desarrollar la empleabilidad de las personas que trabajan para ellas con lo que se están pegando un tiro en el pie: terminan con personas poco talentosas, nada comprometidas y poco productivas. Una mala formula para competir en el mundo moderno.

 

 

 


[2] Empleabilidad: “La empleabilidad es un concepto que surge a finales de los 90’ y hace referencia  al potencial que tiene un individuo de ser solicitado por una empresa para trabajar en ella. Cada persona, además de la formación, posee unas capacidades y habilidades determinadas y debe aprender a rentabilizar toda la información profesional para ser elegido en un proceso de selección laboral.” Tomado de Universia, http://graduados.universia.com.ar/mercado-laboral/empleabilidad/

 

*Imagen tomada de: http://tfavretto.deviantart.com/art/Two-Way-Traffic-155005954

agosto 28, 2015