Por Juan Antonio Pizarro CEO de Periplia

 

Antes de ir a una reunión con un amigo mío que dirige una firma muy exitosa, entré a la pagina web de la firma para conocerla un poco más. Dentro de la página me encontré con una sorpresa: los valores de la empresa están formulados de una manera atractiva, ajustados a lo que esta empresa es y quiere ser y llaman, o mejor exigen, ser puestos en práctica, no en el futuro sino ya, inmediatamente.

Y digo sorpresa porque normalmente los valores de las empresas son un listado de lugares comunes, inanes y sin cuerpo, que no suscitan pasión para ponerlos en práctica y que no diferencian a la empresa de sus competidores. Entren a la página web de cualquier empresa y, lo más seguro, es encontrarse con un listado de valores como este: Lealtad y Honestidad; Satisfacción del Cliente; Compromiso con los Resultados; Trabajo en Equipo; Sentido de Pertenencia, etc., etc.

Y si el listado es inane, la descripción de esos valores son un canto a la bandera. El compromiso con los resultados es definido en el caso de una empresa como “una actitud positiva de hacer las cosas bien, respondiendo adecuadamente por las expectativas…” El valor, en este ejemplo, no es lograr resultados ni tampoco hacer las cosas bien, es tener una actitud positiva.

En el caso de la empresa de mi amigo, los valores se formulan con ganas, con pasión. El listado en este caso no es inane, tiene cuerpo como los buenos vinos: Nosotros Cultivamos Talento; El Efectivo es Rey; Amamos las Marcas; Innove Con Su Corazón; Queremos Que Más Personas Vivan Mejor; El Riesgo es Manejable; Y Por Encima de Todo, Hacemos lo que es Correcto.

Este es un listado que distingue y diferencia a la empresa, pues su sola lectura nos muestra de manera clara cual es su carácter y cual es su cultura.

Pero no se quedan en el listado. La definición de cada valor es precisa, concreta y constituye un llamado a la acción. Cuando hablan de que cultivan el talento esto es lo que quieren decir:

“Personas inteligentes, dinámicas y creativas pueden hacerlo todo. Nuestra gente trabaja duro y juega duro. Los amamos, los nutrimos, los energizamos para que tengan el más alto desempeño y celebramos sus éxitos… después subimos la barra… una y otra vez.”*

Esta definición, a mi modo de ver,  contiene tres elementos claves: uno, señala sin ambages las competencias críticas de las personas que trabajan allí (inteligencia, dinamismo y creatividad); dos, establece las condiciones y el apoyo que esas personas van a recibir para ser exitosas; y tres, cada logro se festeja y sirve de base, como corresponde con gente talentosa y exitosa, para elevar la barra no en una ocasión sino en todas las ocasiones.

Como pueden ver tanto las competencias centrales como el desempeño esperado se pueden definir desde los valores de la empresa, pero para hacerlo hay que tener el coraje de salirse del camino trillado y pensar en el negocio de su empresa, la visión que tienen del mismo y como esos valores deben diferenciarlos de la competencia haciéndolos únicos en su mercado.



*La traducción es mía pues los valores y su definición están en inglés en la pagina de la empresa de mi amigo.

mayo 22, 2015